9 secretos (y no tan secretos) de grandes compositores

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De tanto verles en cuadros, en libros o en pósteres de tiendas de música, muchas veces tendemos a tener a los compositores de música por unos bustos que forman parte de nuestro imaginario colectivo; y nos olvidamos de que detrás de esas caras mejor o peor retratadas había personas reales. Como tú y como yo. Y como todas las personas, pues sí, tenían sus secretos, manías, fobias y curiosidades.

Conocerlas les hace un poquito más humanos y nos les acerca. Y los canelones que  acompañan a esta cabecera de post, tienen también un secreto detrás. ¿Quieres descubrirlos?

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Introducción a la música del Romanticismo

¿Por qué “Romanticismo”? Tampoco es que los románticos estuvieran todo el día en la parra, pensando en el amor, pero sí dedicaban gran parte de sus esfuerzos a expresar sus emociones. Los Románticos dejaban sus emociones traslucir en su obra mucho más que en el Clasicismo. El Romanticismo se aleja de la pureza de la época anterior y asume que la realidad no está compuesta de axiomas inmutables, sino que la realidad se conoce a través de las emociones. Y esto se trasluce en todas las esferas del arte, también en la música.

¿Y qué comentar sobre esta época, que ocupa todo el siglo XIX? En cuanto a los instrumentos, en esta época hay un gran avance en los de la familia de viento-madera (los instrumentos de viento madera se llaman así no por el material, sino por el tipo de sonido que tienen, que es como suave, aterciopelado, a diferencia del sonido estridente de los instrumentos de viento-metal). Se inventa el sistema de llaves para la flauta travesera (sí, ese endiablado sistema de llaves) por parte de un tal Theobald Böhm. Este sistema se extiende a otros instrumentos de viento-madera, como el clarinete o el oboe, y es el que sigue vigente hoy en día.

Liszt (el del corte de pelo con las tijeras de podar) y otros románticos dejándose llevar por las musas.

Liszt (el del corte de pelo inconfundible) y otros románticos dejándose llevar por las musas.

Ah, naturalmente, ahora sí que sí, el instrumento rey es el piano. El pianoforte experimenta una serie de cambios que lo convierten en un instrumento sofisticadísimo. El piano tiene tantas posibilidades que pronto se convierte en el instrumento que hace las delicias de todos los románticos, por su amplio abanico expresivo. Por eso en esta época surgen tantísimos virtuosos del piano. Liszt, aunque tenía un corte de pelo que parece que se lo hicieron con unas tijeras de podar, era un virtuoso del piano siendo un niño. Lo mismo se puede decir de Chopin, Schubert, Brahms o Schumann. En el Romanticismo hay muchísimas composiciones para piano porque era su instrumento favorito. Por eso encontramos tantas composiciones y tan variadas como los estudios, impromptus, bagatelas, interludios, fantasías… Y auténticas piezas de virtuosismo, como la Fantasía Polaca de Chopin (que puedes escuchar a continuación).

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