Introducción a la música del Romanticismo

¿Por qué “Romanticismo”? Tampoco es que los románticos estuvieran todo el día en la parra, pensando en el amor, pero sí dedicaban gran parte de sus esfuerzos a expresar sus emociones. Los Románticos dejaban sus emociones traslucir en su obra mucho más que en el Clasicismo. El Romanticismo se aleja de la pureza de la época anterior y asume que la realidad no está compuesta de axiomas inmutables, sino que la realidad se conoce a través de las emociones. Y esto se trasluce en todas las esferas del arte, también en la música.

¿Y qué comentar sobre esta época, que ocupa todo el siglo XIX? En cuanto a los instrumentos, en esta época hay un gran avance en los de la familia de viento-madera (los instrumentos de viento madera se llaman así no por el material, sino por el tipo de sonido que tienen, que es como suave, aterciopelado, a diferencia del sonido estridente de los instrumentos de viento-metal). Se inventa el sistema de llaves para la flauta travesera (sí, ese endiablado sistema de llaves) por parte de un tal Theobald Böhm. Este sistema se extiende a otros instrumentos de viento-madera, como el clarinete o el oboe, y es el que sigue vigente hoy en día.

Liszt (el del corte de pelo con las tijeras de podar) y otros románticos dejándose llevar por las musas.

Liszt (el del corte de pelo inconfundible) y otros románticos dejándose llevar por las musas.

Ah, naturalmente, ahora sí que sí, el instrumento rey es el piano. El pianoforte experimenta una serie de cambios que lo convierten en un instrumento sofisticadísimo. El piano tiene tantas posibilidades que pronto se convierte en el instrumento que hace las delicias de todos los románticos, por su amplio abanico expresivo. Por eso en esta época surgen tantísimos virtuosos del piano. Liszt, aunque tenía un corte de pelo que parece que se lo hicieron con unas tijeras de podar, era un virtuoso del piano siendo un niño. Lo mismo se puede decir de Chopin, Schubert, Brahms o Schumann. En el Romanticismo hay muchísimas composiciones para piano porque era su instrumento favorito. Por eso encontramos tantas composiciones y tan variadas como los estudios, impromptus, bagatelas, interludios, fantasías… Y auténticas piezas de virtuosismo, como la Fantasía Polaca de Chopin (que puedes escuchar a continuación).

Haz clic en la imagen para escuchar la Fantaisie Polonaise de Chopin.

Haz clic en la imagen para escuchar la Fantaisie Polonaise de Chopin (1’52”)

Y bueno, en el Romanticismo musical todo en general “engrosa”. Las orquestas crecen, y a finales del Romanticismo encontraremos ya unas orquestas verdaderamente grandes. Orquestas con un centenar de intérpretes, frente a los dieciséis que podía haber en las orquestas barrocas, o a los treinta o cuarenta que había en las clásicas. Estas orquestas son las que se conocen como “filarmónicas” o “sinfónicas” (es lo mismo). Mahler, del final del Romanticismo, hizo una sinfonía para una orquesta tan grande que es conocida como la Sinfonía de los Mil (que además tiene más de 4 movimientos y tiene coro y bueno, se lo pasa todo por el forro). Pero para poner un ejemplo, hagamos un ejercicio. Pondré la Sinfonía Fantástica de Berlioz (6’31”). Compara cómo intentan transmitir sus sentimientos frente a la Sinfonía 40 de Mozart (4’39”), con unos ritmos mucho más asentados, como que intentan transmitir una verdad inmutable. ¿Notas la diferencia?

Sinfonía de Berlioz VS Sinfonía de Mozart

Sinfonía de Berlioz VS Sinfonía de Mozart

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Hablando de sinfonías, las sinfonías (las composiciones para orquesta divididas en 4 partes o movimientos) también se alargan. En el Romanticismo es típico que la sinfonía se alargue una hora. Las de Beethoven ya empezaron a durar sus buenos tres cuartos de hora, frente a los 25-30 minutos típicos de una sinfonía clásica (más ligera). No nos podemos olvidar de que durante todo este siglo cobra muchísima importancia la música para los sentidos, para el mero placer. Es la época de los Lied (literalmente, “canción” en alemán, que muchas veces se cantaban en las casas). Aquí te haces una idea de lo que son. Su máximo exponente es Schubert. Es la época de los ballets, cuyo máximo exponente sin duda, es Tschaikovsky sin duda alguna. Te pongo por ejemplo, el ballet de La Bella Durmiente. ¿Te suena de algo el tema? Sí. Disney lo calcó. Imagínate entre medias esto con bailarinas de un lado al otro del escenario. Es también la época de las grandes óperas en las que hay grandísimos coros, cada vez se funden más todos los números (arias) con el objetivo de hacer un hilo musical que apenas tenga espacios en blanco. Para ejemplo, Verdi.

En cuanto a los cantantes, en esta época los tenores (sí, como el famoso Pavarotti) empiezan a ser de más gusto del público, frente a como habían sido siempre los famosos castrati en el Barroco. Los castrati (en italiano, “castrados”) eran cantantes que cantaban en una tesitura muy aguda porque antes de que empezar su desarrollo sexual en la adolescencia se les cortaban los tubos seminales en una operación quirúrjica y así siempre se les quedaba voz de soprano pero con la potencia de la caja torácica de un hombre adulto) en el Barroco. Les dedicaré algún post específico en este blog.

¡Ah! ¡AH! No me puedo olvidar de otra cosa. El siglo XIX es en general el primer siglo de la Historia en occidente en el que la sociedad empieza a ser consciente del valor de los que han hecho otros antes que ellos. Si no llega a ser por Mendelssohn, las obras maestras de Bach seguirían enterradas y carcomidas bajo centímetros de polvo en la Thomaskirche de Leipzig. Mendelsohn fue su descubridor, el que supo apreciar el tesoro que allí había, y el que sacó a la luz los trabajos de Bach. Esto no lo sabías, ¿a que no? Y tampoco les hacía falta viajar tan atrás para apreciar lo que otros habían hecho. Berlioz, por ejemplo, orquestó algún que otro Lied de Schubert. Aquí ves una versión del que he puesto un poco más arriba, pero cantado por una soprano y con orquesta. ¿Qué versión te gusta más?

Haz click sobre la imagen para escuchar esta versión de Der Erlkönig de Schubert orquestrada por Berlioz

Haz click sobre la imagen para escuchar esta versión de Der Erlkönig de Schubert orquestrada por Berlioz (4’02”)

Mención aparte merecería la música española del siglo XIX, pero eso lo dejamos para otra ocasión.

En definitiva, si tuvieras que quedarte con un resumen de las características del Romanticismo, tienen que ser el piano, las grandes composiciones, ampulosas y de muchísimos géneros (también religioso), y el redescubrimiento del pasado. Y ya eres un experto introducido en la música clásica. Si has llegado hasta aquí, te puedes atrever con la música de Vanguardias, que es realmente deliciosa.

Viene de | Introducción a la música Clásica

Descubre más | Introducción a la música de Vanguardias

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4 pensamientos en “Introducción a la música del Romanticismo

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